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¿Qué dice la Biblia acerca de la unión libre?

Hace tiempo, la autora Emily Freeman estuvo en mi programa radial, y ella dijo lo mejor de lo mejor:

Jesús y la mujer samaritana (Juan 4:1-42)

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Pero usted lo sabe muy bien: A pesar de todo, nosotras no hemos descendido de clase. Esas plumas y esos alambres me tienen costado muchas noches en vela.

Muchas veces les pregunto: Todo Granada lo sabe. Lo mejor de Granada. Estuvieron juntas en el colegio de la Puerta del Cielo. Dicen que los hombres se cansan de una si la ven siempre con el mismo vestido. Hay que aguantarla; pero a veces me crispa los nervios. Yo tengo una muchacha que nos arregla el piso por las tardes; ganaba lo que han ganado siempre: Ya las vemos sentadas en sus sillas del paseo.

Se sientan las solteronas. A las de Ayola. No; hemos comido hace poco. Las Ayola inician una risa incontenible que se comunica a Rosita, que hace esfuerzos por contenerse. Es la edad dichosa. Andando por la escena como arreglando cosas. A la solterona 3. Tengo muchas labores que hacer. Pero siempre estoy con el tole tole. Cuando tocaba la tarantela de Popper. Y la plegaria de la Virgen. Las solteronas inician una leve risa fingida con un matiz cansado y triste.

Ama, trae los huesos de Santa Catalina. El ama entra con los huesos. Bocados para gente fina. Ya viene el correo por los alamillos. Yo no quiero comer. Y yo de agraz. Pero no era una cicatriz; era una quemadura, un poquito rosada. Las cicatrices son hondas.

Para ir a una boda. En cuanto yo pueda, me caso. Con quien sea, pero no me quiero quedar soltera. Al ver a las Solteronas. Bueno, todas, no; algunas de ellas Hay muchas que no se casan porque no quieren. Eso no 1o creo yo. Habla y toca al mismo tiempo. Eso es muy triste. El jacinto es la amargura; el dolor, la pasionaria. El jaramago, el desprecio; y los lirios, la esperanza.

La madreselva te mece. Sobre tu largo cabello gimen las flores cortadas. Las flores tienen su lengua para las enamoradas. Las amarillas son odio; el furor, las encarnadas; las blancas son casamiento, y las azules, mortaja.

A mi se me pone la carne de gallina cuando dicen aquello:. Con la boca llena de dulce. A la una nacemos, la, ra, la, la, y este nacer, la, la, ran, es como abrir los ojos, lan, en un vergel, vergel, vergel. Me parece que la vieja ha empinado el codo. Rosita ha estado espiando la llegada del correo. Y ha llegado justo. Sale Rosita con la carta. Una carta de un novio no es un devocionario. Es un devocionario de amor. Se conoce que no ha recibido ninguna.

Con su pan se lo coma. Al ama, que va a entrar con Rosita. Una persona representa al novio en la ceremonia. Bebe conmigo una copita, hombre. La Solterona 3 se sienta al piano y toca una polka.

Las Solteronas 2 y 1 bailan con las Ayola y cantan. Rosita se dirige a la pareja soltera 2 y Ayola. Baila con la soltera. La Ayola bate palmas al ver a los viejos y el ama al entrar hace el mismo juego. Hay un silencio en la escena. Un reloj da las seis de la tarde.

El reloj vuelve a dar las seis. Arriba, en la torre. Algunas noches, cuando toso en mi cuarto, oigo un eco como si estuviera en un iglesia. Es verdad que la casa resulta demasiado grande. Estoy muy viejecita, ama.

Tenemos encima una ruina muy grande. Nos llevamos poco, pero como yo he trabajado mucho, estoy engrasada, y usted, a fuerza de poltrona, se le han engagarabitado las piernas.

Pero nos hemos quedado mudas. Antes se daban voces. Y recoge las dos orzas. Viene vestida de un rosa claro con moda del Entra peinada de bucles. Pero esto de mi Rosita es lo peor.

A la vejez todo se nos vuelve de espaldas. Muy bajo, como con verguenza. Se oyen voces infantiles. Una cazuela de jureles perfumada con hinojos. Le voy a hacer un monte nevado con grageas de colores. Es un viejo con pelo rojo. Lleva una muleta con la que sostiene una pierna encogida.

Tipo noble de gran dignidad, con un aire de tristeza definitiva. La nueva casa no es esto. Pero tiene buenas vistas y un patinillo con dos higueras donde se pueden tener flores. Mi vida de siempre. Vengo de explicar mi clase de Preceptiva. Son los que pagan, y vivimos con ellos. Se lo he dicho siempre. Sobre todo cuando ella va a morir y se acuerda de su madre y la llama.

Un drama de contorno y de concepto. Nunca se pudo representar. Entran dos obreros vestidos con trajes de pana. El ama los sigue. Es una vida tranquila. Por eso envidiaba yo tanto a su marido. Pero usted sigue escribiendo. Verdad es que hay que modernizarse. A las diez, a las diez. Se ponen a doblarla entre los dos. Es que ya no hay gusto. Ya nos queda poco tiempo en este teatro.

Y hay que emplearlo en la bondad y en el sacrificio. Con tal de que no me empujen o resbale Pero estoy segura que van al infierno de cabeza. Yo entro en el cielo a la fuerza. Cada una en una butaca de seda celeste que se meza ella sola, y unos abanicos de raso grana.

Eso, que se fastidien. Aparece Rosita con un paquete de cartas en la mano. Debimos irnos temprano y haber hecho las cosas a nuestro gusto.

Lo que sacamos es lo sucinto, la silla para sentarnos y la cama para dormir. Yo se que la hipoteca la hizo para pagar mis muebles y mi ajuar, y esto es lo que me duele. Ese es el defecto de las mujeres decentes de estas tierras.

No hablamos y tenemos que hablar. Que me veas vivir, para que aprendas. Alguna vez tengo que hablar alto. No te hagas a la desgracia. Arrodillada delante de ella. Yo he sido siempre seria. Te has aferrado a tu idea sin ver la realidad y sin tener caridad de tu porvenir. Y no me puedo cambiar. Lo que tengo por dentro lo guardo para mi sola. Eso es lo que yo no quiero. Para todo hay consuelo.

Me molestan esas miradas de perros fieles. Se va el ama. Dejarme como cosa perdida. Dentro de unos minutos. La mayor de las tres Manolas. Las que suben a la Alhambra las tres y las cuatro solas. Perdona, hijo, mi mala memoria. Me ha visto usted muy pocas veces.

Y tiene la misma cara. Yo la tengo hecha a martillazos. Pero claro que me parezco. En carnaval me puse un vestido de mi madre Y un gran lazo de terciopelo en la cintura. Llegan a hacernos la vida imposible. Por eso yo comprendo muy bien a esas viejecillas borrachas que van por las calles queriendo borrar el mundo, y se sientan a cantar en los bancos del paseo.

Los vi por la Plaza Nueva. Ven y corta unas flores. La tarde la pone blanca con blanco de espuma y sal. Y cuando llega la noche se comienza a deshojar. Sale con un chal. El temor no es algo que podemos hacer desaparecer como un acto de magia. El temor debe ser enfrentado y tratado con y de acuerdo a la Palabra de Dios.

Y como mi esposa Nancy y yo tuvimos que aprender, no todas las peleas son iguales. En la primera hora que fui parte de sus vidas, discutieron en cinco ocasiones.

No pudieron ponerse de acuerdo sobre las historias de sus desacuerdos. Los resultados no tienen que ver con lo que dicen nuestros sentidos, sino que tienen que ver con la FE. Los que aceptan mis mandamientos y los obedecen son los que me aman. A pesar de nuestras mejores intenciones para obedecer las leyes de Dios, resulta una tarea imposible en nuestras propias fuerzas. La familia requiere de un compromiso inquebrantable hacia el otro, incluso cuando todos sean sumamente conscientes de los defectos del otro.

El amor es paciente y bondadoso. No exige que las cosas se hagan a su manera. No se irrita ni lleva un registro de las ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia sino que se alegra cuando la verdad triunfa. La Biblia nos instruye varias veces a ser vigilantes o a mantenernos en guardia y orar.

Una de las cosas que debemos vigilar atentamente son nuestros pensamientos. Si estos no se corresponden con los pensamientos de Dios su Palabra , debemos deshacernos de tales pensamientos equivocados. El discernimiento proviene del amor abundante. Se motiva con un compromiso a largo plazo, se consagra por caridad con sacrificio. Existe un discernimiento falso que se basa en la desconfianza, sospecha y temor. El verdadero discernimiento proviene de un amor profundo.

Ayunar brinda ese ambiente. La misma naturaleza de Dios es buena. Es importante que reconozcamos la bondad de Dios. Reconocidos escritores cristianos, como C. Lewis, hicieron grandes esfuerzos para diferenciar el gozo de la felicidad. Es nuestra propia forma de idioglosia. Adicional a eso, me gusta lo que dice mi pastor Robert Morris acerca de la palabra. Ni los ingenieros y sus planes ni las Fuerzas Especiales y su equipo.

La Escritura no esconde su temor: Al tocar el agua, se detuvo la corriente. Para nosotros, la seguridad viene cuando nos paramos firmes en la obra terminada de Cristo y miramos la cruz en retrospectiva. El mayor ejemplo lo tenemos en la cruz.

Pero la realidad es que todo pecado deja una deuda establecida que no se puede cancelar con palabras. La Navidad existe para que pueda haber una Pascua, para que podamos vivir con esperanza y morir sin miedo. Tristeza sobre tristeza, en realidad. Podemos estar absolutamente seguros de algunas cosas en nuestro caminar con Dios, pero no de todo. En estas dos cosas, podemos asegurar nuestras vidas y nuestro futuro.

El orgullo es algo atemorizante. Prefiere matar la verdad que considerarla. Confesamos nuestros pecados, rogamos misericordia, doblamos nuestras rodillas.

Venimos a Dios humildemente. Vuelve a coser nuestras almas desgarradas. Nosotros entendemos los papeles. Nosotros somos una nigua. Necesitamos un gran Dios porque hemos hecho un gran desastre de nuestras vidas.

Gradualmente nuestro gran Dios nos cambia. La gente nota la diferencia. Las felicitaciones se convierten en escalones de una escalera y comenzamos a elevarnos a nosotros mismos.

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