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Espíritu, Alma y Cuerpo. [Parte I]

Inhala muy lentamente por la fosa nasal izquierda.

El Santo Padre

San Juan Pablo II

En todo caso es oportuno recordar que los valores femeninos apenas mencionados son ante todo valores humanos: La palabra designa efectivamente la capacidad fundamentalmente humana de vivir para el otro y gracias al otro. Sin prejuzgar los esfuerzos por promover los derechos a los que las mujeres pueden aspirar en la sociedad y en la familia, estas observaciones quieren corregir la perspectiva que considera a los hombres como enemigos que hay que vencer.

Tampoco significa condenarla a una vulnerabilidad peligrosa, en un mundo en el que lo que cuenta es sobre todo el dominio y el poder. En realidad, el camino de Cristo no es ni el del dominio cf Fil 2, 6 , ni el del poder como lo entiende el mundo cf Jn 18, En Jesucristo se han hecho nuevas todas las cosas cf Ap 21,5.

Juan cf 1Jn 2, cesa su destructiva influencia. AAS 74 , ; Carta Apost. Mulieris dignitatem 15 de agosto de AAS 80 , ; Carta a las familias 2 de febrero de AAS 86 , ; Carta a las mujeres 29 de junio de AAS 87 , ; Catequesis sobre el amor humano Orientaciones educativas en familia 8 de diciembre de Suplemento a L'Osservatore Romano 22 de noviembre de , 4.

Fides et ratio 14 de septiembre de , AAS 91 , Mulieris dignitatem 15 de agosto de , 6: Por eso, que el hombre se convierta a Dios no puede ocurrir sino bajo el impulso del mismo Dios que lo convierte. Es, pues, manifiesto que el hombre no puede disponerse para recibir la luz de la gracia sino mediante el auxilio de un don gratuito de Dios que le mueva interiormente.

Por eso precisamente se le manda que se convierta. El hombre no puede hacer nada si no es movido por Dios, tal como se dice en Jn 15,5: Y tampoco cabe un proceso indefinido. Objeciones por las que parece que el hombre puede levantarse del pecado sin el auxilio de la gracia.

Lo que se presupone a la gracia se hace sin la gracia. Luego el hombre puede levantarse del pecado sin la gracia. Las cosas naturales pueden siempre recuperar el estado propio de su naturaleza. Pero el pecado es un acto contrario a la naturaleza, como consta por el Damasceno en el libro II. Porque, aunque el pecado es un acto transitorio, deja la huella permanente del reato, como vimos arriba q.

Ahora bien, por el pecado incurre el hombre en un triple detrimento, como consta por lo dicho arriba q. En efecto, incurre en la mancha, porque es privado de la belleza de la gracia por la deformidad del pecado. Se requiere, por tanto, un don habitual, que es la luz de la gracia. El principio de este estado es la gracia, que se pierde por el pecado. Objeciones por las que parece que el hombre puede evitar el pecado sin la gracia.

Lo cual es contradictorio. Se corrige al hombre para que no peque. Lo cual es inadmisible. En un pasaje de Eclo 15,18 se dice: Luego puede el hombre sin la gracia evitar el pecado. Mas en el estado de naturaleza corrupta, para evitar todo pecado, necesita el hombre la gracia habitual, que venga a restaurar la naturaleza. Pero es imposible que permanezca mucho tiempo sin pecar mortalmente. El pecado que no es borrado en seguida mediante la penitencia, por su propio peso conduce a otro pecado.

El hombre puede evitar cada uno de los pecados en particular; pero para evitarlos todos necesita la gracia, como acabamos de decir. Sin embargo, si no se dispone para recibir la gracia, es por culpa suya.

Por eso no queda exento de pecado por el hecho de que no pueda evitar el pecado sin la gracia. Por eso se dice en Eclo 7, Considera la obra de Dios. Pero el deseo de este bien lo debe al auxilio de la gracia.

Pero la gracia se nos da para que podamos hacer el bien y evitar el mal. Luego el hombre en gracia puede ambas cosas sin otro auxilio de la gracia. Como ya dijimos a. Y lo necesita por dos razones.

La primera, de orden general, es que, como ya dijimos a. El fue bendecido con un don de pensamiento admirable. Sin embargo, este "volver al tema" no es del todo malo. Simplemente llama la verdad. Entonces, entendiendo nuestra propia experiencia - subjetiva como es - entendemos algo de Dios porque somos imagen de Dios.

Es en Dios que encontramos la verdad final sobre nosotros mismos. De acuerdo con Juan Pablo, al reflexionar en estos tres niveles de "experimentar" el cuerpo, la sexualidad y el matrimonio, descubrimos la misma estructura y profunda realidad de la identidad humana- encontramos nuestro lugar en el cosmos y hasta penetramos el misterio del Dios Trinitario.

Gran misterio es este, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia. Generalmente consideramos el cuerpo humano como algo "terrenal". El cuerpo proclama y hace presente el plan eterno y el misterio de Dios. En otras palabras, no podemos ver las cosas espirituales con nuestros ojos, estas son invisibles por naturaleza. El cuerpo revela la naturaleza espiritual de cada persona lo que ocurre dentro de ella , pero no se limita a la parte humana.

La respuesta es la sexualidad. Esta es una verdad hermosa y profunda, pero debemos ser cuidadosos de no mal interpretar lo antes dicho. Esta es la experiencia de la soledad original que vivimos los seres humanos.

Experimentamos que somos diferentes de "los animales" la palabra que resume esta diferencia es persona. Es decir, "Finalmente, una persona con la que puedo compartir el regalo de la vida. Esta es la experiencia de la unidad original: La desnudez original nos habla de "el significado nupcial del cuerpo", otro tema importante en la catequesis del Papa.

El significado nupcial del cuerpo es "la capacidad del [cuerpo] para expresar amor: De este modo, Juan Pablo II puede decir, "estamos convencidos del hecho de que el conocimiento del significado [nupcial] del cuerpo De nuevo, tenemos que pausar para internalizar esto. Surge pues una pregunta importante: Veremos algunas de ellas en la parte III.

Antes del pecado, este era el verdadero sentimiento del deseo sexual — amar a Dios como Dios ama, entrega total que da fruto y receptividad matrimonio. Gaudium et Spes Las personas no pueden someterse o dominar a otras. Si quieres ser como Dios, debes tomar esa semejanza para poseerte a ti mismo. Ponderemos esto por un momento. El hombre puro no evita su sexualidad. Esta imagen positiva hace visible el misterio invisible de Dios cf.

En este modo, el hombre puro ve a Dios en el cuerpo humano. Su poder descansa en el hecho de que el hombre que las articula es "el Cordero de dios que quita el pecado del mundo" Jn 1: Esta es la Buena Nueva del Evangelio.

Pero Cristo ha revelado, cumplido y restaurado definitivamente el significado nupcial del cuerpo, haciendo un "sincero regalo" de su propio cuerpo a su Novia en la cruz. Debemos entrar al "cuarto oscuro", si tenemos la esperanza de que la imagen "negativa" desarrolle la "positiva". Pero este no es el final de la historia. Pero apenas hemos visto la superficie. Esta perspectiva nos permite entender el significado del celibato cristiano y la sacramentalidad del matrimonio.

Como lo explica el Santo Padre en estas impresionantes palabras: El celibato y el matrimonio son respuestas al llamado inscrito en nuestra sexualidad de darnos en amor. No es un rechazo a la sexualidad.

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