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"El mismo hombre que te hace puta, en otro barrio es un marido y un padre"

Nacimiento del sol y la luna.

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Una segunda tendencia emerge como consecuencia de la primera. El obscurecerse de la diferencia o dualidad de los sexos produce enormes consecuencias de diverso orden. En el primer texto Gn 1,,4 , se describe la potencia creadora de la Palabra de Dios, que obra realizando distinciones en el caos primigenio. Surge un mundo ordenado a partir de diferencias, que, por otro lado, son otras tantas promesas de relaciones.

Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra Necesita una ayuda que le sea adecuada. La historia de la humanidad reproduce, de hecho, estas situaciones en las que se expresa abiertamente la triple concupiscencia que recuerda San Juan, cuando habla de la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida cf 1 Jn 2, Y sin embargo, este simbolismo parece indispensable para comprender el modo en que Dios ama a su pueblo: Dios se hace conocer como el Esposo que ama a Israel, su Esposa.

Todas estas prefiguraciones se cumplen en el Nuevo Testamento. Este aspecto es puesto en particular evidencia por el Evangelio de Juan. Para ellos, la bondad del amor, del cual la voluntad humana herida ha conservado la nostalgia, se revela con acentos y posibilidades nuevas.

Sea o no puesta en acto, esta capacidad es una realidad que estructura profundamente la personalidad femenina. Desarrolla en ella el sentido y el respeto por lo concreto, que se opone a abstracciones a menudo letales para la existencia de los individuos y la sociedad.

En tal perspectiva se entiende el papel insustituible de la mujer en los diversos aspectos de la vida familiar y social que implican las relaciones humanas y el cuidado del otro. En todo caso es oportuno recordar que los valores femeninos apenas mencionados son ante todo valores humanos: La palabra designa efectivamente la capacidad fundamentalmente humana de vivir para el otro y gracias al otro.

Sin prejuzgar los esfuerzos por promover los derechos a los que las mujeres pueden aspirar en la sociedad y en la familia, estas observaciones quieren corregir la perspectiva que considera a los hombres como enemigos que hay que vencer. Tampoco significa condenarla a una vulnerabilidad peligrosa, en un mundo en el que lo que cuenta es sobre todo el dominio y el poder. En realidad, el camino de Cristo no es ni el del dominio cf Fil 2, 6 , ni el del poder como lo entiende el mundo cf Jn 18, En Jesucristo se han hecho nuevas todas las cosas cf Ap 21,5.

Juan cf 1Jn 2, cesa su destructiva influencia. AAS 74 , ; Carta Apost. Mulieris dignitatem 15 de agosto de AAS 80 , ; Carta a las familias 2 de febrero de Paisaje en el tintero.

Adi vino y se fue. Tiburones de agua dulce. El clima de cuatro estaciones. La maceta de albahaca. Nacimiento del sol y la luna. Un problema llamado coyote. Los aluxes leyenda chontal. Los huesos sagrados leyenda azteca.

La irreconocible tabla del cuatro. Un cuento hace un ciento. El lago de los monstruos. Cuando sea grande quiero ser. La semana del cochinito. Alex quiere un dinosaurio. El tigre de Pablo. Mi abuelita tiene ruedas. La abuelita de arriba y la abuelita de abajo. El secreto en la caja de cerillos. El reloj de mi abuela. Una sopa de piedra. El castillo que se va. Como todo lo que nace. Poemas de Luna y colores. Del pellejo de una pulga y otros versos para jugar.

Alex dentro y fuera del marco. Los casibandidos que casi roban el Sol. Conjuros para los aprendices de magos. Promesa a las estrellas. La fiesta de los insectos. El misterio del tiempo robado.

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